Tras contar un poco el argumento del libro: El protagonista era fotógrafo de guerras pero como hoy en día una imagen miente más que mil palabras decidió pintar un fresco que contase la verdad de la guerra. Hoy una imagen de un niño destripado puede ser parte de un anuncio de ropa o de un anuncio de una ong que recauda dinero o una noticia o un anuncio de las fuerzas armadas desarmadas que ayudan al tercer mundo. Después profundizó en ideas como que el ser humano niega el horror. Siglos de humanismo cristiano, Ilustración, buen rollito nos dicen que el ser humano es bueno pero que hay cosas que nos hacen malos. Éste autor sospecha que esto no es así, que el mundo es malo, negativo de verdad, sin solución, que también somos malos por naturaleza, que las cosas no se arreglan con mecheros, con buen rollito, con alianza de civilizaciones, con pins de no a la guerra, con amo a las focas, salvemos a los moros que vienen en pateras…
Se dice que la guerra es personas anormales haciendo cosas anormales. Él dice que la guerra es personas normales haciendo cosas normales, nada hay que no ocurra normalmente en cualquier ciudad, matar, agredir, violar… Aunque agudizado, ocurren los mayores actos de generosidad y los mayores atropellos. Entonces la gente ve lo de las torres gemelas y dice “esto es imposible” “no puede estar ocurriendo”, pero es algo que lleva ocurriendo desde la guerra de Troya.
Así que ¿Hasta qué punto puedes compadecerte de alguien que pudiendo haber aprendido no lo ha hecho? El analfabetismo es cosa del pasado, todos tenemos acceso a la cultura ¿Hasta qué punto somos culpables de nuestra propia estupidez? Si te montas en un avión de metal que pesa toneladas y va a mil metros de altura, ¿es sorprendente que se caiga? Si un tsunami lleva miles de años yendo de vez en cuando a la misma playa, que se trufa de hoteles baratos para vacaciones baratas ¿realmente es sorprendente que cuando la naturaleza venga a cobrar su tributo se lleve por delante a tanta gente?
Durante la caída de Roma, cuando los ostrogodos iban violando a las romanas y degollando a los romanos, los romanos hacían lo mismo que se hace hoy en día ante las Torres Gemelas “Esto no puede estar pasando” “Es imposible” echándose las manos a la cabeza… Pero de mientras el Petronio o el Séneca de turno lo veía desde su biblioteca tranquilamente con una copa en la mano “¿Cuál es la sorpresa? Pero si todo está aquí” señalando a su alrededor. ¿Hasta qué punto la cultura nos sirve para soportar que el mundo es muy cabrón? Es el analgésico, que desde luego no cambia lo malo pero nos ayuda a soportarlo, otra cosa que ayuda a sobrellevarlo, es la amistad, el amor, la generosidad. ¿Hasta qué punto hay que combatir a los hijos de puta que nos privan de la cultura, de los mecanismos para comprender el mundo?
Cuando ves las salvajadas cometidas por villanos de mayor o menor calado como Milósevic o el que colgó a tres perros en la puerta de su casa, ¿son malos?, te das cuenta de que tú debidamente manipulado, debidamente condicionado por factores genéticos, culturales o aculturales harías las mismas cosas. En el mundo de hoy tenemos la coartada moral tan cómoda de decir: qué malo es Bush, qué malo es Aznar, qué malo es Zapatero, qué malo es Milósevic porque hacen esto o lo otro. Entonces todos son malos menos nosotros. Pero todos tenemos un lado turbio, oscuro.
Escribo la novela para convertir pesadillas en fantasmas.
Cuando eres joven sales de casa y crees que el mundo puede ser un lugar feliz, que todo tiene solución. Eso puede ser cierto si en la vida sólo te encuentras un jardín tras otro donde la gente te da un beso en la boca. Eso no es lo que me he encontrado, hay que cosas que desearía no haber visto. Al pelo viene la recomendación de una película en blanco y negro “el oro del rey Midas”, en la que un inventor se echa unas gotas en los ojos, al principio ve a las mujeres desnudas pero el efecto es imparable, después ve los órganos de las personas, posteriormente sólo el esqueleto, al final manchas borrosas, almas moviéndose por doquier, es demasiado y se arranca los ojos. Pero parece que Zapatero sí que es un hombre feliz que vive en un mundo de fantasía.
Aportación de un amigo del autor: El verdadero pesimismo es la evasión.
Sigue el autor: Desde que sé que voy a morir vivo mucho mejor. El problema es que hoy, el mundo moderno, somos tan gilipollas que creemos que no vamos a morir nunca. El mundo antiguo era mejor porque sabías que todo podía acabar en un momento. La gente estaba más despierta. Una amiga negra de Costa Rica me dijo que las negras eran tan cariñosas con su hombre porque antes tenían que aprovechar el tiempo porque podía ser vendido rápidamente. En occidente hace 50 años que no tenemos ninguna convulsión.
La muerte de las civilizaciones es normal, ocurre continuamente en la historia (Roma, Bizancio, Imperio Turco, etc.) pero nosotros estamos perdiendo la memoria, no tenemos esa biblioteca del Petronio de turno. Ellos tenían una preparación psicológica mejor para afrontar la caída. Cuando comprendes no sufres, asumes. Podían enfrentarse a ella, a la inevitable derrota, con dignidad.
Aportación de otro amigo del autor: El peso de la cultura te ayuda a darle la cara a la vida. La gente culta llora más discretamente sus muertos que los que no, los cuáles no pueden contenerse, se rompen la camisa, etc. El dolor es exactamente el mismo pero no el que se sobrelleve o no.
En un escrito de M. M. del siglo V, en plena decadencia romana, muy oportuno, se dice: Los jóvenes romanos se juntan en plazas por la noche para tocar el tambor y se visten con pieles (cosa de bárbaros, no de romanos, togas y eso)… después el autor de queja de la dejación de los jóvenes con sus responsabilidades militares y cómo tenían que meter bárbaros en el ejército y cómo éstos acabarían siendo los dueños de Roma (acertó)…
Mi generación ha tenido la suerte (los que ya están jubilados) de que hemos pasado de la escasez a la abundancia. La vuestra ha comenzado en la escasez pero todo parece indicar que (nosotros ni lo veremos) sufriréis la escasez.
El autor: Sucesos como el 11-S puntualmente son malos, catastróficos pero nos despiertan, estamos quedándonos dormidos.
Unas cuantas preguntas del público y eso fue todo.